Esta noticia parece detener la buena fase en la que entró ayer la crisis nuclear desatada por el terremoto de magnitud 9 en la escala Richter y el consiguiente tsunami que azotaron la costa nororiental de Japón el viernes de la semana pasada. Varios camiones cisterna han lanzado hoy por primera vez toneladas de agua a la piscina con combustible nuclear del reactor 4 de la central de Fukushima, tras una operación similar desarrollada hasta la pasada madrugada en el reactor 3 que parece que ha servido para enfriar las barras de combustible. "La situación se está estabilizando en cierto modo", dijo Yukio Edano, portavoz del Gobierno.
Además, fue conectado un cable de suministro eléctrico desde la red exterior hasta las bombas de refrigeración. La previsión es que hoy esté ligado a los reactores 1, 2, 3 y 4. El arranque del sistema de enfriamiento, que quedó inutilizado tras el tsunami, sería un gran avance para estabilizar la central. Para enfriar los reactores 5 y 6, han sido utilizados hasta ahora generadores diésel.
Mientras los técnicos luchan en Fukushima por evitar una catástrofe, más de 450.000 personas que se quedaron sin hogar debido al terremoto y el tsunami continúan viviendo en escuelas y otros refugios en difíciles condiciones. Según el último balance, el desastre natural provocó más de 20.000 muertos y desaparecidos. Por ahora hay 8.133 fallecidos confirmados, pero la agencia Kyodo señala que, según fuentes policiales, podría haber más de 15.000 víctimas únicamente contando con las de la prefectura de Miyagi.
La posibilidad de que empeore la crisis atómica y se produzca una nube tóxica ha llevado a residentes extranjeros en Tokio a dejar la capital e irse al sur del país o salir de Japón, por lo que se han agotado los billetes de avión a algunos destinos.
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