Vestidos más informalmente que de costumbre y en tonos oscuros, el emperador, de 77 años, y la emperatriz, de 76, recorrieron el refugio temporal y departieron con algunas familias.
Según la cadena de televisión TBS , Akihito preguntó a un damnificado si estaba cansado o podía dormir, y también si su familia se encontraba bien. Este tipo de visitas ya las realizaron los emperadores de Japón unas dos semanas después de los terremotos de Kobe en 1995 y Niigata en 2004. Los monarcas nipones tienen además previsto visitar en algún momento la zona afectada por el desastre natural más grave que ha vivido Japón, aunque aún no se ha concretado la fecha ya que todavía se desconoce la situación en las zonas más remotas.
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